Nuestra filosofía empresarial


Hace más de 80.000 años, el hombre vivió en cuevas. Buscaba el fuego como principio sagrado, pintaba la piedra con sus gestas y batallas. Se defendía de otros hombres que hacían la guerra y de animales depredadores que perseguían y devoraban a los más débiles. Todos adoraban la fuerza de la naturaleza: El Sol como Astro Rey, con su luz y calor, hizo posible los frutos de la Tierra y con ello la vida. 

Cuando el hombre creció, aprendió a domesticar las semillas de las plantas, y esto dio lugar a la Primera Gran Revolución del Neolítico. 

Estudió los ciclos de la vida, desarrolló un lenguaje y alcanzó gran destreza e inteligencia.

Comprendió la importancia de los alimentos, de su cultivo, tratamiento y conservación, y de este modo pudo prever las estaciones elaborando calendarios, roturando las tierras y separando sus productos según sus necesidades.

Así, descubriría las proteínas, los minerales, las vitaminas, las propiedades curativas de las plantas... Combinando los productos de la tierra, obtuvo la energía necesaria para adaptarse y desarrollarse, elevando su conciencia hacia un universo más humano y fraternal.

De los cereales obtuvo el pan y las harinas; de los lácteos y derivados el queso y el yogur; de las frutas, ricos zumos; y de la soja, las Hamburguesas de Mel. Las Hamburguesas Mel, son la síntesis de miles de años de evolución.


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